La urgencia de una escuela renovada

Al escuchar a Salvador Alba en su conferencia durante una de las ediciones del congreso internacional de educación, organizada por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey deja claro  que sobre las instituciones educativas recae una gran responsabilidad social.

Salvador Alba comenta que existen tres tipos de instituciones que frenan el desarrollo de una sociedad, una de ellas es el gobierno, que se transforma de forma muy lenta para atender  la demanda de servicios de la ciudadanía, complica procesos esenciales como la creación de nuevas empresas y mantiene vigentes marcos normativos des-actualizados.
La religión en general, sin hablar de una en particular, todos ellas, son instancias que promueven una visión conformista del ser humano, limitado y sumiso; La tercera y la más importante de estas instituciones, por el impacto que tiene en frenar el desarrollo de una sociedad, es la escuela.

La escuela como se conoce hoy en día no ha cambiado desde la edad media cuando la misma era operada por la iglesia, la escuela donde el docente es el poseedor del conocimiento que organizaba la cátedra centrada en su figura, donde la clase se impartía dentro de cuatro tristes paredes y el grupo se distribuía mirando al frente sentados en pupitres dispuestos a escuchar a una sola persona, en pleno siglo XXI sigue vigente, prácticamente no ha cambiado en nada.
No es que la escuela haya dejado de ser importante, si no que ha dejado de ser pertinente, ¿pero pertinente para quien?, para quien debe servirle, a la sociedad representada en aquel individuo que la busca con un halo de esperanza de que sea la entidad que posibilite un cambio positivo para disponer de un futuro prometedor

dor; la entidad que haga valer la pena invertir todas esas horas al proceso de aprender y de crecer como persona, como individuo; que sea pertinente por que en su paso por ella el individuo entre en contacto con experiencias relevantes que le permita convertirse en alguien con los recursos estratégicos, en forma de habilidades, actitudes, destrezas, valores y conocimientos para contribuir socialmente.

La renovación de la escuela no debe limitarse únicamente a la actualización del currículo, debe trascender el aspecto instrumental también evitando pensar en que al llevar al ámbito escolar una cantidad mayor del mismo material educativo que siempre se ha empleado resolverá el problema de la pertinencia.

La renovación requerida es de fondo, entre tantas cosas habría que decirle adios a las cuatro tristes paredes grises que sirvieron de instrumento para menoscabar con la motivación de generaciones y generaciones de individuos, lo anterior referido en forma metafórica, por que esas paredes las constituyen muchas cosas, como la normatividad escolar rígida, los materiales educativos, la actitud de servicio del docente, el mobiliario escolar, el currículo, el enfoque pedagógico, la infraestructura educativa, la gestión educativa, la política educativa, etc. 

Cruz R

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